#51. QUERIDA YO MISMA:
“Una carta de Navidad para mujeres cansadas, pero con criterio.”
Hola, amigas:
Esta es una carta para ti y para mí. Para las que han llegado a diciembre petadas pero enteras. Para las que han hecho malabares y han sostenido más de lo que un ser humano debería sostener. Aun así, amigas, hemos llegado. Aunque con la misma cara que aquella resaca del 2007.
Así que esta Navidad he decidido hacer algo revolucionario. Sentarme un momento y hacer lo que no he hecho en todo el año. Pensar en mí. Ja, ja, ja… (risa malvada que acaba en tos).
No como un acto egoísta, sino como un gesto de justicia divina. Porque siempre somos las últimas en la lista, las que nos conformamos con el “ya si eso”, o el “si no necesito nada”.
Mentira.
¡Claro que necesitamos! Necesitamos cosas bonitas, sí, pero también tiempo sin justificar, viajes que no sean logísticos, objetos que no sirvan para nada más que para mirarlos. Necesitamos recordarnos quiénes somos cuando no estamos cuidando, resolviendo o llegando tarde.
Así que esta es mi lista de deseos. No de lo útil. Sino de lo simbólico. De lo que me hace ilusión. De lo que me representa.
Y si te reconoces en ella… bienvenida.
Esta carta también es para ti.
Bergamote 22 Eau de parfum de Le Labo.
Empieza fuerte la cosa, sí, con un perfume. Pero no uno cualquiera.
Bergamote 22 es para las que amáis los cítricos, pero los cítricos bien hechos. De esos que no huelen a limpieza ni a verano adolescente, sino a piel cuidada, camisa blanca y vida más o menos en orden.
Es fresco, luminoso, con bergamota, naranja amarga y un fondo ligeramente amaderado que lo hace elegante y nada obvio. Un perfume que entra limpio y acaba quedándose contigo, sin invadir.
Le Labo, por si no la conocéis, es una marca muy especial. Hacen los perfumes a mano, bajo pedido, y cada frasco lleva la fecha de fabricación y tu nombre. Nada de perfumes en serie que huelen igual en todo el mundo. Aquí hay tiempo, mimo y cierta resistencia al consumo rápido (que ya es bastante glam).
Si este no es tu perfume, no pasa nada. Le Labo es exquisita y estoy segura de que encontraréis el vuestro. Yo tengo el de flor de naranjo, pero mi amiga Laura… Mi amiga Laura se pone Bergamote 22 y cada vez que aparece en el colegio para recoger a su hijo me alegra el día. Literalmente.
Un perfume no cambia el mundo, pero puede mejorar una mañana. Y eso, amigas, ya es bastante.
Aquí no vengo a hablar solo de una gorra verde o de un bolso de gatito (aunque sí, los quiero). Vengo a hablar de una marca que es un sueño.
Outsiders Division no es moda rápida ni tendencia de temporada. Es un proyecto con mirada, con humor, con referencias culturales y con una dirección creativa clarísima. Al frente está @davidmendezalonso, artista y director creativo, que ha construido un universo propio. Irreverente, sensible, inteligente y profundamente outsider. De esos proyectos que no intentan gustar a todo el mundo… y por eso funcionan tan bien.
Me gusta porque es genuina, porque no es obvia y porque no se parece a nada que ya tengas en el armario. Llevar algo de Outsiders Division es una forma silenciosa, pero muy potente, de decir, esto lo he elegido yo.
Como autorregalo es ideal. No es práctico. No es necesario. Pero es especial. Y diferente. Y a estas alturas de la vida, eso vale más que muchas cosas “útiles”.
Ni me gusta mi cuello, ni me acuerdo de nada de Libros del Asteroide.
En mi corazoncito siempre hay un lugar especial para Nora Ephron, esa mujer que escribía con una mezcla única de ironía, ternura y honestidad sobre la vida, el amor y las pequeñas catástrofes cotidianas. Por eso, cuando vi esta reedición de Libros del Asteroide que reúne Ni me gusta mi cuello, ni me acuerdo de nada, en un solo volumen ilustrado por Patricia Bolaños. Me pareció mágico.
Tener los dos títulos más icónicos de Ephron en un solo libro no es solo un regalo para quien ama escribir con humor sobre el caos de ser humana. Es un recordatorio de que reírse de nosotras mismas también es un acto de cariño. Este tomo, ilustrado y hermoso, sería el tipo de regalo que te encuentras al abrir la caja y dices, esto me representa.
Sé que no os descubro nada con American Vintage, pero es que estos chalecos me tienen completamente enamorada. Si yo pudiera, aquí en Miami sería la típica prenda que no me quitaría hasta verano… pero claro, algo tenía que tener malo vivir en el verano infinito.
Una de ellas es esta. Aunque no lo creáis, adoro las estaciones (sobretodo el invierno, no me juzguéis…) Y este chaleco es justo ese tipo de prenda versátil que se adapta a todas. En invierno debajo del abrigo, en otoño y primavera con un jersey fino debajo, jugando a capas como a mí me gusta.
Lástima del p* verano, que solo te permite una capa… Aun así, lo quiero. Aunque sea para ponérmelo dentro del Target y sobrevivir al criminal aire acondicionado.
Se vienen curvas. Esto ya son palabras mayores… porque la dichosa velita barata no es. Pero esta es mi carta, y yo pido lo que quiero. Otra cosa es que luego me la traigan. Ja, ja, ja.
Las velas de Loewe son especiales por muchas razones. Para empezar, el packaging. Lujo en estado puro. El logo, la ilustración, la caja… abrirla ya es una experiencia profundamente satisfying. Y luego está el soporte de barro, hecho a mano en España, inspirado en la tradición artesanal de la marca. Una pieza que, incluso apagada, funciona casi como una pequeña escultura.
Loewe lleva décadas trabajando el mundo del cuero y los oficios, y eso se nota aquí. Cada vela es un objeto pensado para durar, no solo para oler bien.
Y hablando de olores… nada obvios. Esta es de tomate, pero también hay de remolacha, madreselva, hiedra... Fragancias vegetales, verdes, limpias. Olores que reconfortan sin empalagar. Olores de casa. De memoria. De vida.
Además, y esto es importante, me parece un regalazo absoluto, tanto para mujeres como para hombres. De esos regalos con los que quedas como una diosa del buen gusto si este año apareces en casa de alguien con una de estas bajo el brazo.
SatinAllure™ Lipstick de Pat McGrath
Y claro, no podía acabar esta carta sin incluir un pintalabios rojo. Porque una lista de deseos sin rojo no es una lista de deseos. Nuestra amiga Pat McGrath no da puntada sin hilo, y sus labiales son pura fantasía. Ya sabéis que soy fiel defensora de los rojos mates (esto es así) y este no lo es.
Pero precisamente por eso he pensado que en mi colección no quedaría nada mal este rojo satinado en el tono Elson 5 (True Blue Red). Un rojo frío que favorece a muchísimas pieles, incluso a las que suelen tirar hacia los cálidos.
Tiene pinta de ser cómodo, cremoso y fácil de llevar. Y además es modulable.
Con una capa fina tienes algo de color y si insistes un poco más, subes intensidad y drama.
Una opción perfecta para quienes están empezando a reconciliarse con el rojo… y también, por supuesto, para las que somos adictas confesadas y sabemos que nunca hay demasiados. Porque el rojo no se razona. Se quiere y punto.
Hasta aquí mi carta de deseos de este año. No es una lista para portarse bien, ni para ser práctica, ni para justificar nada. Es una lista para recordarnos que también tenemos derecho a querer cosas porque sí. Porque nos representan, nos emocionan o simplemente nos hacen ilusión.
Ojalá esta carta os sirva de inspiración. Para pedir. Para regalaros. O, como mínimo, para colaros en la lista. Porque después de todo lo que hemos sostenido este año, un poco de belleza, deseo y capricho no solo está permitido… está más que merecido.
Felices fiestas, amigas.
Y que Papá Noel, los Reyes, o tú misma, tomen buena nota.
Muac. 💄💫










bella
Me encanta!!!